No soy de las personas que define propósitos a inicios de año. La mayoría de las personas que conozco y hacen esto, en un 90% de los casos siempre fracasan.

Mas que tratarse de disciplina, la raíz del fracaso es una mala definición de los objetivos finales.

En el ámbito laboral me ha sucedido en mas de una ocasión, y mas cuando se trabajan en proyectos simultáneos, tareas nuevas o "improvisadas".

Y si bien existen metodologías de trabajo, sean estas ágiles o tradicionales, este defecto suele aparecer si no se prevén como si de un bug se tratase.

He comenzado a medir tiempos invertidos en diferentes tareas con mis colaboradores mediante la implementación de KANBAN y sistematizado en un proyectito interno llamado khaleesi.

Lo que nos ha llevado a conocernos mejor, saber nuestro ritmo de trabajo y mejorar en nuestras definiciones.

Esto me ha enseñado 3 cosas:

  1. La definición de tiempos de desarrollo nunca son exactos; pero siempre puedes ir perfeccionando la medición, según tus cualidades, destreza y aptitudes. Acostumbrarte a medir tus tiempos y se honesto (También aprende a pedir la complejidad de los procesos).

  2. Las facetas de tus proyectos pueden tener las etapas que tu quieras, pero trata siempre de minimizarlas a solo las esenciales para que tu proyecto tenga un punto final.

  3. Debes aprender a reconocer cuando un proyecto toca su punto final. Sea éste un fracaso o un éxito.

He escuchado mucho el "Nunca pretendas fracasar, pero si fracasas, hazlo rápido". La frase es grande si proviene de alguien que ha tenido un gran éxito. Yo trato de seguir el "Disminuye el número de fracasos posibles y tendrás éxito mas rápido".

Jorge Hernandez :: http://jorgeluis.com.mx

    break;Bueno, bonito y barato