29 de Marzo, 2012

A la pequeña princesa que por fin ha llegado a este mundo.

Hoy por fin has llegado. Has pasado ya por largos caminos, pero aún apenas es el inicio de muchos más que te quedan por pasar

A penas marcaban las 4:00 pm, salí corriendo de la oficina para llegar al hospital. Subí al automóvil y aún parecía que los nervios no se apoderaban de mi.

A tu mami la prepararían desde las 2:00 pm. Subí al cuarto y ahí estaba ella, temblando de nervios. Fuera del cuarto estaban algunas personas esperando tu llegada. Y aunque los nervios poco a poco crecían, la felicidad de por fin verte era mas fuerte.

A las 5:00 pm llegaron por tu mami; entraron con una camilla especial y la condujeron hasta la parte baja a quirófano. Le seguí, y pedí que me dejarán pasar. Dicen muchos que es un acto de valentía, pero yo no me lo cuestioné en ese instante.

Las mamás pasan por mucho durante un embarazo, los miedos parecen poco a poco apoderase por la gran cantidad de dudas que existen. Yo solo podía estar en ese instante con ella para tomarle la mano y decirle - todo esta bien cariño -.

De pronto, escuché un chillido, un llanto que me decía - Papá, ya llegué, estoy aquí, mírame -, la enfermera te tomó en sus brazos y te llevó con ella para bañarte. Me quede solo observando, pasmado de la emoción.

La enfermera hizo una mueca para que fuera, confié en los doctores para que tu mami estuviera bien y luego caminé hacía ti.

Eras pequeñita y desde el primer instante en el que te ví, me enamore completamente. Estabas bañada en líquidos, llorabas y eso significaba que estas viva, viva para mí y para tu mamá, y para todas esas personas que aguardaban en algún lugar de ese hospital tu llegada.

Regresé con tu mami, le sostuve la mano, y giró su cabeza hacía mi. De sus ojos emanaban lágrimas que limpiaba cuidadosamente. Y con la fuerza que aún tenía, me decía - ¿Qué fue?, ¿Cómo está? -. Yo solo podía responder esas preguntas como acto de solidaridad, aunque no quería que se esforzará mas de lo debido.

Por fin salimos de quirófano la enfermera te puso en mis brazos, y, ¿Cómo describirlo?, fue, sorprendente, fue absolutamente extraordinario, finalmente te tenía conmigo, podía vislumbrar tu rostro, tus ojos cerrados, tu sueño y los míos en ti.

¡ Que cosa tan increíble !

A pesar de los muchos comentarios que los “expertos” decían sobre tu desarrollo, naciste sana, con un tamaño y peso muy normales. Hoy tú y tu mami aun descansan, y lo que yo puedo hacer, es velar éste y todos los días que me restan por ustedes.

El papá más feliz del mundo.
- Jorge Luis -

Imagen del Header de Mon Petit Chou Photography @monpetitchouphotography

Jorge Hernandez :: http://jorgeluis.com.mx

    ¡Papá, cuentame un cuento!